El Athletic
de Bilbao consiguió una importantísima victoria ante el Getafe por 0-1 y acabó la jornada a un punto de un Villareal que ocupa posiciones de Champions. Iraizoz, detuvo un
penal a Diego Castro, salvó un mano a mano a Pablo Sarabia y, como un héroe
caído, abandonó el encuentro en el descanso por un golpe en la rodilla derecha
con Balenziaga. Fue el principal
protagonista de un duelo que el Athletic vivió con incertidumbre por la
maldición del Coliseum Alfonso Pérez,
donde nunca había conseguido ganar en las nueve ocasiones en las que visitó el
estadio del conjunto madrileño. Un dato poco alentador para un equipo que
quería dejar por el camino a otro con el que luchaba por seguir la estela del
Villarreal, cuarto clasificado y último que jugaría la próxima edición de
El Getafe de Luis
García también tenía otra marca que romper. Soñaba con lograr un récord
histórico. Nunca en el club del sur de Madrid se habían conseguido cinco
victorias consecutivas en una misma temporada. El cuadro azulón estaba a un
sólo paso de hacerlo y saltó al césped con la intención de no dejar escapar la
oportunidad. Pero se toparon con el portero Gorka Iraizoz, que en la primera
mitad se encargó de dar aire a sus compañeros cuando peor lo estaban pasando
los Leones.
Fue un encuentro
de momentos concretos que no beneficiaron a los hombres de Luis García. El
primero, en plena ofensiva madrileña, llegó con una parada a Pablo Sarabia, que
no acertó a marcar en un mano a mano muy claro para el canterano del Real
Madrid. Iraizoz salvó el primer envite del Getafe, que dominó durante los
primeros 45 minutos. El segundo lo protagonizó Laporte, que en pleno
acoso rival cabeceó a la red un tiro de esquina sacado por Susaeta para dar un
respiro al Athletic con el 0 a
1. Sólo Herrera y De Marcos pudieron contener por momentos al Getafe, que
seguía empeñado en no dejar escapar su escalera de victorias. Entonces llegó el
tercer momento, al filo del descanso, cuando Diego Castro falló el
primer penalti de toda su carrera después de marcar quince seguidos. Más bien
fue un acierto de Iraizoz,
que se lanzó a su poste izquierdo para despejar un lanzamiento muy complicado.
Fue el héroe de su equipo en la primera parte, pero no pudo continuar. Sin
embargo, durante 25 minutos, aguantó sobre el campo para parar ese penal a
Diego Castro.
Con Herrerín sobre el césped desde la
reanudación, los de Bilbao aguantaron
gracias al trabajo incansable del medio de contención
que se multiplicó para ayudar en defensa. El Getafe volvió a dominar la
posesión, pero no encontró los huecos necesarios para empatar el marcador.
Apenas tuvo más ocasiones, el conjunto de Ernesto Valverde se amuralló
alrededor de su área renunciando al ataque y encontró el premio de la victoria
para quedarse a un punto del cuarto puesto.
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